Para aprender las destrezas que tenemos que conocer, para poder brindar el Apoyo Vital Básico a una persona que ha perdido el conocimiento, haremos una pequeña introducción, que nos permitirá entender y recordar porqué hacemos lo que hacemos. Sólo debemos aprender y recordar cuáles son los pasos necesarios para que una persona pueda mantenerse con vida hasta su tratamiento definitivo.
Podemos vivir varios días sin comer, algunos días sin tomar agua pero muy pocos minutos sin respirar. Esto es así, porque lo que toda célula de nuestro organismo necesita para sobrevivir, es una sustancia que está en el aire que respiramos y que se llama Oxígeno.
El Oxígeno es esencial para mantener la vida de las células. Sin Oxígeno, en muy poco tiempo, todas las células del organismo dejan de funcionar, se lesionan en forma irreversible y mueren irremediablemente. Las más sensibles son las células del Sistema Nervioso Central, de nuestro Cerebro, que sólo sobreviven, sin daño, por escasos cuatro minutos cuando no les llega Oxígeno.
El Sistema Nervioso Central es el gran director de orquesta, que coordina todas nuestras funciones vitales y mediante el cual nos relacionamos con el ambiente y con las demás personas. Coordina nuestras funciones intelectuales superiores (memoria, pensamiento abstracto, lenguaje). También coordina los reflejos más elementales que regulan nuestro funcionamiento autónomo (respiración, circulación, presión arterial).
De su correcto funcionamiento depende nuestra inteligencia, nuestra capacidad de comprender, nuestra capacidad de relacionarnos con el ambiente, con los demás, nuestra capacidad de defendernos de las agresiones, nuestra capacidad de amar, de trabajar y de cubrir nuestras necesidades elementales.
Todo éste POTENCIAL, que nos hace PERSONAS, DESAPARECE si durante cuatro minutos nuestro CEREBRO NO RECIBE OXÍGENO.
Por eso lo que hay que asegurar en una situación crítica o extrema para la supervivencia es que el Oxígeno llegue al Cerebro.
Para recordar lo que debemos hacer, tenemos que tener en mente algunos conocimientos elementales sobre cómo llega el Oxígeno, desde el aire que respiramos, hasta la célula nerviosa que tanto lo necesita.
Debemos conocer lo que llamaremos el "Camino del Oxígeno".
El Oxígeno es un gas que se encuentra mezclado con otros gases en el aire ambiente (el 21% del aire es Oxígeno) y debe llegar hasta donde se produce el pasaje del Oxígeno hasta la sangre.
Para que esto sea posible, el aire tiene que recorrer toda nuestra Vía Aérea interna. Esta comienza en la Nariz y la Boca, pasa por la Faringe o garganta, después por la Laringe donde están las Cuerdas Vocales (vía aérea superior o proximal) para continuar por la Tráquea, que luego se divide en dos Bronquios, uno para cada Pulmón (vía aérea inferior o distal). La vía aérea puede obstruirse de muchas formas (la propia lengua, trozos de alimento o cuerpos extraños de cualquier naturaleza, coágulos, vómito, etc.). Mientras estamos conscientes o durante el sueño normal, disponemos de reflejos o acciones automáticas que la mantienen libre (P. Ej.: la tos).
Los bronquios, a su vez, se dividen en ramas cada vez más finas, que llevan el aire a los millones de Alvéolos donde se produce el pasaje del Oxígeno a la sangre.
Para que el aire y el Oxígeno lleguen a los alvéolos, la naturaleza nos ha dotado de la Función Ventilatoria. Este es el conjunto de movimientos que agrandan y achican nuestra caja torácica, provocando la entrada y salida del aire con la Inspiración y la Espiración.
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